Si tu hijo no quiere comer pero crece bien en sus curvas, tiene energía para jugar y no tiene otros síntomas, lo más probable es que esté sano. Entre el año y los cinco años el apetito baja porque se frena el crecimiento, y es normal que rechacen alimentos nuevos. Consulta al pediatra si pierde peso o se estanca.
En el primer año de vida un bebé crece a un ritmo que no vuelve a repetirse: suele triplicar su peso de nacimiento. A partir de ahí el crecimiento se frena y necesita menos comida en proporción a su tamaño. Muchos padres lo viven como que «de repente ha dejado de comer», cuando en realidad come lo que necesita.
A eso se suman otras causas habituales que no tienen nada de enfermedad:
En la mayoría de los casos, ninguna. Cuando la falta de apetito se acompaña de pérdida de peso, cansancio o síntomas digestivos, el pediatra puede buscar causas como la anemia por falta de hierro, la celiaquía, una alergia alimentaria, el reflujo, una infección de orina o problemas para masticar y tragar. En niños mayores y adolescentes también hay que tener en cuenta los trastornos de la conducta alimentaria. Ninguna de estas causas se resuelve con un jarabe para el apetito: primero hay que encontrarlas.
| Edad | Qué pasa con el apetito | Qué puedes esperar |
|---|---|---|
| 6 a 12 meses | Empieza la alimentación complementaria y la leche sigue siendo la base | Que pruebe poco, juegue con la comida y acepte unos días más que otros |
| 1 a 3 años | El crecimiento se frena y el apetito baja | Días en que come mucho y otros casi nada; lo que cuenta es el conjunto de la semana |
| 3 a 6 años | Etapa de máxima selectividad | Rechazo de verduras y alimentos nuevos, ganas de decidir por sí mismo |
| 6 a 10 años | Apetito más estable | Más variedad, con picos de hambre antes de dar un estirón |
| Adolescencia | El hambre aumenta con el estirón | Vigilar dietas restrictivas, saltarse comidas o preocupación excesiva por el peso |
La herramienta que de verdad dice si tu hijo come suficiente son las gráficas de peso y talla que lleva el pediatra en cada revisión. Si sigue su curva, aunque esté en la parte baja, está creciendo bien.
Funciona mucho mejor repartirse el trabajo: los adultos deciden qué se come, cuándo y dónde, y el niño decide cuánto. Suena raro, pero quitar la presión es lo que más ayuda a que acabe comiendo mejor.
Es la pregunta que más nos hacen. No hay ninguna vitamina con un efecto reconocido para abrir el apetito, y a un niño sano que come poco un multivitamínico no le hará comer más. Si el pediatra detecta una carencia, como la de hierro, la tratará con el producto y la dosis adecuados tras un análisis.
En nuestra sección de jarabes y vitaminas para abrir el apetito en niños hay dos tipos de productos muy distintos. Por un lado, preparados nutricionales en polvo que aportan energía, proteínas, vitaminas y minerales cuando la dieta se queda corta. Por otro, un medicamento con pizotifeno, que es un estimulante del apetito para niños con bajo peso dentro del tratamiento de la enfermedad que lo provoca. Ninguno de los dos debería ser la primera respuesta ante un niño que simplemente come poco. Si te interesa el tema de las vitaminas en la infancia, lo tratamos en el artículo sobre vitaminas para las defensas de los niños.
El primero siempre es su pediatra de atención primaria, que conoce su curva de crecimiento. Si hace falta, le derivará al gastroenterólogo infantil, a una unidad de nutrición, al logopeda si hay problemas para masticar o tragar, o al psicólogo infantil si la comida se ha convertido en una fuente de ansiedad.
PediaSure polvo sabor vainilla 400 g
Preparado nutricional en polvo para niños a partir de 1 año, que se mezcla con agua y aporta energía, proteínas, vitaminas y minerales. Tiene sentido cuando el pediatra ve que la alimentación no cubre lo que el niño necesita. No sustituye a las comidas.
Mosegor solución oral 200 ml
Medicamento con pizotifeno que estimula el apetito. Según su prospecto, se usa en pacientes con bajo peso como complemento del tratamiento de la causa, a partir de los 2 años y con la dosis que indique el médico. Con frecuencia da somnolencia y contiene alcohol como excipiente.
Cada semana atiendo a padres preocupados porque su hijo «no come nada» y piden un jarabe. Lo primero que pregunto es cómo va en las revisiones del pediatra. Casi siempre la respuesta es que está bien de peso y talla. En ese caso el jarabe no es la solución: lo que ayuda es quitar el picoteo, sentarse a la mesa sin tensión y tener paciencia.
Si hay una causa real, como bajo peso, una enfermedad o una convalecencia larga, entonces sí tiene sentido hablar con el pediatra de un preparado nutricional o de un estimulante del apetito, y en la farmacia te explicaremos cómo dárselo. Pero no empieces por ahí.
Alfredo Carpintero Angulo, farmacéutico titular · Colegiado COF Toledo nº 1687
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Mantener horarios fijos, evitar el picoteo, servir raciones pequeñas y no obligarle. Ofrecer los alimentos nuevos muchas veces y comer en familia sin pantallas da mejores resultados que insistir. Si pierde peso o tiene otros síntomas, hay que consultar al pediatra.
Sí, es muy habitual. Después del primer año el crecimiento se frena y el apetito baja. Si sigue su curva de peso y talla y está activo, no hay motivo de preocupación.
Ninguna vitamina tiene un efecto demostrado para abrir el apetito. A esa edad comer poco suele ser normal. Si el pediatra sospecha una carencia, como de hierro, pedirá un análisis y pautará el suplemento adecuado.
Sí, el pizotifeno (Mosegor), que se usa en niños desde 2 años con bajo peso como complemento del tratamiento de la enfermedad que lo causa. No está pensado para niños sanos que comen poco, y la dosis la debe ajustar el médico.
Farmacéutico. Número de colegiado: 1687. Mi formación académica incluye una Licenciatura en Farmacia, y estoy colegiado por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo, en colaboración con la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha. Además, amplié mis competencias con una Diplomatura en Nutrición Humana y Dietética. Poseo calificación profesional como técnico ortopédico y me he especializado en el campo de la nutrición aplicada al deporte.