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ASPIRADOR NASAL SUAVINEX

Suavinex Aspirador Nasal para Bebé 1 ud

304006
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Aspirador nasal para bebé Suavinex de pera con boquilla anatómica, para retirar el moco de la nariz cuando el bebé todavía no sabe sonarse. La succión se controla con la mano, así que decides la fuerza en cada aspiración, y la boquilla redondeada evita entrar demasiado en la fosa nasal. Se desmonta en dos piezas y se lava con agua caliente. Indicado desde 0 meses.

¿Qué es el aspirador nasal de Suavinex?

Es un aspirador nasal para bebé del tipo clásico de pera: un cuerpo flexible de goma que hace de fuelle y una boquilla de forma anatómica que se apoya en la entrada de la fosa nasal. Al soltar la pera se genera una succión suave que arrastra el moco hacia el interior del dispositivo.

Su gran virtud es que la fuerza de aspiración la controlas tú con la mano. No hay motor, no hay potencia fija: si sueltas la pera muy despacio la succión es mínima, y si la sueltas de golpe es mayor. En una nariz de recién nacido esa capacidad de dosificar importa bastante. Se desmonta en dos piezas para lavarlo y puede utilizarse desde el nacimiento.

Para qué sirve

Los bebés respiran sobre todo por la nariz los primeros meses y no saben sonarse hasta bien pasados los dos años. Cuando acumulan moco aparecen situaciones que cualquier padre reconoce: se agobian al mamar porque no pueden respirar y comer a la vez, roncan al dormir y comen menos en cada toma.

El aspirador nasal ayuda a retirar ese moco y a que el bebé respire con más comodidad mientras dura el episodio. Conviene tener claro qué es y qué no es: es una medida de confort e higiene nasal, no un tratamiento del catarro ni de ninguna infección respiratoria. No acorta la duración del proceso ni sustituye a la valoración del pediatra.

Cómo usarlo paso a paso

  • Aprieta la pera con la mano antes de acercarla a la nariz. Este es el paso que más gente se salta y el más importante.
  • Introduce la boquilla en un orificio nasal, apoyándola en la entrada, sin forzar hacia dentro, mientras tapas el otro orificio con el dedo.
  • Disminuye la presión de la pera de forma gradual, soltándola poco a poco, para aspirar la mucosidad.
  • Retira la boquilla, vacía el contenido y limpia la boquilla antes de pasar al otro lado.
  • Repite la operación en la otra fosa nasal.
  • Al terminar, lava el aspirador siguiendo las indicaciones de limpieza.

Nunca aprietes la pera con la boquilla ya introducida en la nariz: el aire saldría hacia dentro y empujaría el moco en la dirección equivocada.

El lavado nasal previo: la técnica que hace que funcione

Aspirar sobre un moco espeso y pegado sirve de poco. Lo que de verdad funciona es reblandecerlo antes con suero fisiológico isotónico o agua de mar isotónica, y después aspirar:

  • Utiliza el suero a temperatura ambiente. Frío resulta mucho más desagradable para el bebé.
  • En lactantes pequeños suele bastar con 1,5 a 2 ml en cada fosa nasal. En niños mayores se puede llegar a los 5 ml.
  • Tumba al bebé y gírale la cabeza hacia un lado, procurando que no se eche hacia atrás. Sujétalo con firmeza y suavidad.
  • Instila el suero por el orificio que queda arriba, con decisión y de una vez.
  • Incorpora al bebé enseguida y deja que expulse lo que pueda.
  • Aspira después con el aspirador nasal el moco que haya quedado reblandecido en la entrada de la nariz.

Los mejores momentos son antes de las tomas y antes de dormir: así el bebé come con la nariz despejada y descansa mejor. Evita hacerlo justo después de comer, porque la maniobra puede provocar vómito.

Con qué frecuencia se puede usar

La Asociación Española de Pediatría no fija un número exacto de lavados nasales al día: la referencia es hacer los que sean necesarios para que el niño esté cómodo y respire mejor. En la práctica, cuatro o cinco lavados repartidos antes de las tomas y del sueño cubren la mayoría de los casos.

Con el aspirador conviene ser más prudente que con el suero. La succión repetida puede resultar molesta a nivel del oído y termina resecando la mucosa nasal, que ya está inflamada. Resérvalo para cuando el moco es abundante y no se resuelve solo con el lavado.

Limpieza y conservación

  • Después de cada uso, separa la pera y la boquilla y lávalas con agua caliente.
  • No hiervas los componentes de este aspirador. El fabricante lo desaconseja expresamente.
  • Seca bien la pera por dentro: apriétala varias veces para expulsar el agua y déjala escurrir boca abajo.
  • Guárdalo desmontado y en seco. Guardar la pera cerrada y húmeda es la vía rápida para que aparezcan hongos en su interior.
  • Es de uso individual. Si hay más de un hermano en casa, lávalo a fondo entre usos.

Precauciones

  • No introduzcas la boquilla más allá de la entrada de la fosa nasal.
  • No lo utilices si el bebé tiene sangrado nasal, una herida o una costra en la nariz.
  • Suspende la aspiración si aparece sangre y consulta con el pediatra.
  • Consulta con el pediatra si el bebé tiene fiebre, respira con dificultad o muy deprisa, se le marcan las costillas al respirar, rechaza el alimento, está decaído o si es menor de tres meses y tiene fiebre.
  • Mantén el aspirador fuera del alcance de los niños.
  • Es un accesorio de higiene nasal. No trata ni previene infecciones respiratorias.

Consejo del farmacéutico

El fallo que más veo es aspirar sin haber hecho antes el lavado con suero. Se acerca el aspirador a una nariz seca, se aspira aire, no sale nada, se repite tres veces y lo único que se consigue es irritar la mucosa y que el bebé llore. El orden correcto no es negociable: primero suero, se espera unos segundos, y después se aspira. Con el moco ya reblandecido suele bastar una aspiración por fosa.

El segundo consejo tiene que ver con el momento del día. Hacer el lavado nasal justo antes de la toma y antes de acostarlo cambia por completo la noche de una familia con un bebé acatarrado. Hacerlo después de comer, en cambio, es una invitación al vómito.

Y sobre la temperatura: templa el suero en la mano o déjalo un rato fuera de la nevera. Un suero frío en la nariz es desagradable para cualquiera, y en un bebé la diferencia entre que colabore o que se resista se juega muchas veces en ese detalle. Si llora, no significa necesariamente que le duela; pero si aparece sangre o le cuesta respirar, deja el aspirador y consulta con el pediatra.

Alfredo Carpintero Angulo, farmacéutico titular · Colegiado COF Toledo nº 1687

Preguntas frecuentes

¿Desde qué edad se puede usar?

Desde 0 meses, con la técnica correcta y sin introducir la boquilla más allá de la entrada de la fosa nasal.

¿Cuántas veces al día puedo aspirar la nariz del bebé?

No hay una cifra fija. Los lavados con suero se hacen los que el bebé necesite para estar cómodo, sobre todo antes de las tomas y de dormir. La aspiración conviene reservarla para cuando el moco es abundante, porque el uso muy repetido reseca e irrita la mucosa.

¿Hay que usar suero fisiológico antes?

Sí, es lo que marca la diferencia. Sobre un moco seco la aspiración apenas retira nada e irrita la nariz. El suero isotónico o el agua de mar isotónica reblandecen la mucosidad y permiten aspirarla.

¿Se puede hervir para esterilizarlo?

No. El fabricante indica separar la pera y la boquilla y lavarlas con agua caliente, y advierte de que los componentes no deben hervirse.

¿Es mejor el aspirador de pera o el eléctrico?

El de pera es silencioso, no necesita pilas y permite dosificar la succión con la mano. Los eléctricos dan una potencia constante, pero son más ruidosos y menos regulables. Ambos exigen el mismo lavado nasal previo.

¿Le hace daño al bebé?

Bien utilizado no debe doler. Es una sensación incómoda y muchos bebés lloran o protestan. Si aparece sangre o el bebé muestra dolor evidente, interrumpe la maniobra y consulta con el pediatra.

Recomendación del experto

Nuestro Experto
Alfredo Carpintero Angulo Farmacéutico Nº de Colegiado 1687 del COF Toledo

Farmacéutico, Número de colegiado: 1687. Licenciado en Farmacia por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo y la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha. Diplomado en nutrición humana y dietética. Técnico ortopédico. Especialista en nutrición deportiva.

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